1. Definir la misión real de la etiqueta
Antes de elegir formato o soporte, conviene precisar lo que la etiqueta debe lograr realmente. ¿Identificar una referencia, facilitar un escaneo, distinguir variantes, mostrar datos regulatorios, apoyar una gestión interna o mejorar la legibilidad de un envase? Estos objetivos no implican los mismos arbitrajes. Una etiqueta pensada para stock, preparación de pedidos o línea de envasado no se construye como una concebida para valorizar visualmente un producto en lineal o en un envío cuidado.





















