1. Pensar primero en la imagen de la botella
Antes de elegir un papel, una forma o un acabado, conviene definir qué debe inspirar la botella. ¿Debe parecer tradicional, alta gamma, artesanal, depurada, festiva, contemporánea o más institucional? Una etiqueta para botellas actúa como una señal visual inmediata. No solo informa: instala una ambiente, una credibilidad y una promesa. Por eso el buen punto de partida no es siempre la técnica, sino la imagen global que el producto debe proyectar en lineal, en bodega o en mesa.





















