1. Definir el objetivo de negocio del catálogo
Antes de elegir formato o encuadernación, plantéese la pregunta: ¿a quién va dirigido el catálogo y qué comportamiento espera del lector? Un catálogo para compradores profesionales debe facilitar el pedido rápido (referencia + precio + condiciones). Un catálogo de prescripción (arquitectos, diseñadores, periodistas) debe inspirar y dar ganas de recomendar. Un catálogo de distribución en red debe equipar a los distribuidores con argumentos comerciales y material de punto de venta. Sin clarificar el destinatario, el catálogo se convierte en un compromiso que no sirve a nadie.










































