1. Partir del documento enviado, no del formato "estándar"
El buen punto de partida es lo que desliza en el sobre. El C5 es idóneo para un documento A5, o un A4 plegado por la mitad, cuando desea evitar el efecto "correo muy plegado" y conservar una lectura más natural en la apertura. Liste sus contenidos típicos: cartas largas, instrucciones, dosieres de cliente ligeros, convocatorias, documentos a archivar, correspondencia que debe permanecer limpia a la recepción. Pregúntese también si añade anexos (cupón, inserto, tarjeta, mini-folleto), porque esto cambia la sujeción esperada y la tolerancia al arrugado. Esta etapa le evita sobredimensionar (C4 inútil) o comprimir (DL demasiado ajustado), y le ayuda a elegir un C5 coherente con la realidad de sus envíos.





















